lunes, 17 de agosto de 2009

GOLF - El puritanismo de la PGA

¿Quién no ha salido nunca borracho de un restaurante? ¿Son excepción los golfistas?

La PGA (circuito estadounidense de golf) ha suspendido por seis meses a John Daly. El motivo: "su conducta puede causar publicidad negativa para el circuito". El detonante: el pasado 27 de octubre la policía de Winston "le encontró ebrio a la salida de un restaurante y le condujo a la cárcel para que se le pasara la borrachera".

Daly no es un terrorista ni un asesino múltiple. Si tiene problemas con el alcohol (que los tiene), es asunto suyo, y atañen al ámbito estrictamente personal. No es papel de la PGA juzgar la vida extra-deportiva de sus golfistas.

¿En qué estatutos del circuito se especifica por escrito en qué consiste la 'publicidad negativa'? En ninguno. Es el primer tecnicismo biensonante que se le ha ocurrido a la organización para deshacerse de la 'mosca cojonera'. Los directivos del Circuito repudian a Daly.

Le odian porque choca con el puritanismo que pretende proyectar la PGA: porque exhibe con orgullo sus michelines, porque le gusta el rock, porque se ha divorciado tres veces...

También hipócrita es la actitud de los medios de comunicación (estadounidenses, que no europeos) respecto a esta noticia, y a todas las de Daly en general. El golfista ha tenido y tiene problemas personales, que no deben ser motivo de rapiña, mofa y publicidad, sino de respeto y comprensión. Por el bien del golf... Porque en este tiempo en que los golfistas parecen clones, Daly sigue siendo un talento singular que justifica el precio de una entrada.

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